Yoga y Somática: un encuentro para profundizar en la experiencia del cuerpo

ivana sejenovich

 Una mirada a la relación entre el Yoga, la educación somática y el movimiento consciente.

Dentro de las aplicaciones de la educación somática encontramos distintas disciplinas de integración y movimiento, como el Yoga, la danza y otras prácticas corporales.

En los últimos años, a algunas propuestas que integran estos campos se les ha denominado Yoga somático, Yoga y Soma, Embodied Yoga o Yoga corporizado.

En mi recorrido de 40 años por estas áreas, siempre he sido un poco reticente a ponerle un adjetivo al Yoga (como Yoga somático). Considero que esta disciplina, en su esencia, ya es somática. Por eso, he preferido hablar de Yoga y Somática, Yoga y artes somáticas o Anatomía Vivencial para Yoga.

Más allá de las denominaciones, lo que me interesa es compartirte cómo la práctica de la atención y el movimiento consciente que desarrolla la educación somática puede enriquecer y profundizar la experiencia del Yoga, en cualquiera de sus estilos.

¿De qué manera sucede esto? ¿Qué aporta la educación somática a la práctica del Yoga y qué puede aportar el Yoga al campo de la Somática?

¿Cómo enriquece la educación somática la práctica del Yoga?

La educación somática nos invita a desarrollar una relación más consciente con nuestro cuerpo, cultivando la percepción interna, la escucha y la capacidad de reconocer nuestros propios patrones de movimiento.

Esta perspectiva aporta herramientas para profundizar en distintos aspectos de la práctica del Yoga.

1. Una nueva comprensión de las asanas: alineación desde la experiencia

El conocimiento del cuerpo, su anatomía y fisiología desde una modalidad experiencial permite encontrar una alineación más orgánica y desarrollar una mayor presencia en las posturas.

En lugar de depender exclusivamente de correcciones externas o de buscar reproducir una forma determinada, aprendemos a reconocer los principios que organizan el movimiento desde dentro.

La interocepción, es decir, la capacidad de percibir lo que sucede en nuestro interior, nos ayuda a encontrar una alineación dinámica, respetuosa de la inteligencia y la arquitectura propias de nuestro cuerpo.

Algunos de los principios que podemos explorar son:

  • El soporte precede al movimiento.

  • La relación fluida entre el centro y las extremidades.

  • La distribución y el equilibrio del peso en las articulaciones.

  • La continuidad y la organización del movimiento en el conjunto corporal.

De esta manera, las asanas dejan de ser únicamente formas que buscamos alcanzar y se convierten en experiencias de exploración, percepción y organización corporal.

2. Respiración y pranayama: recuperar la respiración natural

La educación somática ofrece recursos para acompañar un proceso de liberación de la respiración natural, reconociendo y transformando patrones respiratorios que pueden limitar su fluidez.

A través de la atención y la percepción interna, podemos desarrollar una escucha más profunda del movimiento de la respiración: sus ritmos, sus pausas, sus relaciones con el movimiento y con las distintas partes del cuerpo.

Esta escucha permite que la respiración se convierta en un apoyo para realizar movimientos más congruentes e integradores, y también para profundizar en la experiencia del pranayama.

3. Atención consciente: desarrollar la escucha interna

Uno de los grandes aportes de la educación somática es el desarrollo de la atención hacia el mundo interno.

Aprendemos a observarnos con paciencia, sin apresurarnos a corregir o modificar lo que sentimos. Desarrollamos la capacidad de percibir los cambios sutiles de nuestro cuerpo, nuestras sensaciones y nuestra energía vital o prana.

Esta forma de atención nos invita a cultivar una presencia más profunda durante la práctica, convirtiendo cada postura y cada movimiento en una oportunidad para conocernos.

¿Cómo nutre el Yoga al campo de la Somática?

La integración es recíproca. Así como la educación somática enriquece la práctica del Yoga, el Yoga también ofrece experiencias y posibilidades que profundizan el aprendizaje somático.

1. La práctica constante como espacio de exploración

La oportunidad de sostener una práctica de movimiento y meditación permite llevar los principios somáticos a una actividad concreta.

La repetición consciente de los movimientos y las posturas nos ofrece un espacio para experimentar, reconocer cambios y profundizar en la escucha corporal.

No se trata de repetir mecánicamente, sino de descubrir nuevas posibilidades dentro de una misma experiencia.

2. Movilidad, propiocepción y fluidez

El Yoga nos invita a movilizar las distintas articulaciones, explorar diferentes planos de movimiento y desarrollar la maestría en los traslados de peso y el equilibrio.

Estas experiencias amplían nuestra propiocepción, es decir, nuestra capacidad de reconocer la posición y el movimiento del cuerpo en el espacio.

También favorecen la movilidad, la coordinación y la confianza en nuestras posibilidades corporales, aspectos especialmente importantes en una vida cotidiana donde el sedentarismo suele limitar la variedad de nuestros movimientos.

3. Confianza y disponibilidad para el movimiento

A través de la práctica, desarrollamos confianza para movernos en diferentes direcciones, explorar nuevos rangos de movilidad y reconocer nuestras posibilidades.

Esta disponibilidad corporal es especialmente valiosa en la vida cotidiana, pues nos permite responder con mayor flexibilidad a los cambios y desafíos del entorno.

El movimiento deja de ser algo que hacemos únicamente durante una clase y se convierte en una capacidad que podemos llevar a nuestra vida.

Yoga y Somática: un camino de integración y apertura

Ambas disciplinas, practicadas desde una actitud consciente, nos invitan a jugar con nuestro movimiento y a mantenernos disponibles y abiertas al cambio.

Nos recuerdan que nuestra práctica no tiene por qué ser siempre igual: puede adaptarse a las circunstancias de cada momento, acompañándonos tanto en la salud como en la enfermedad, como un recurso de exploración, bienestar y sostén en nuestra vida.

El encuentro entre Yoga y Somática nos invita a desarrollar las infinitas posibilidades de percepción y relación de nuestro ser.

Más que dos disciplinas separadas, podemos entenderlas como caminos que se retroalimentan y se enriquecen mutuamente. Una integración que nos permite profundizar en la experiencia del cuerpo, ampliar nuestra conciencia y descubrir nuevas formas de habitarlo.

Porque practicar Yoga también puede ser aprender a escucharnos, y desarrollar la escucha corporal puede transformar profundamente nuestra manera de practicar Yoga.